Las aseguradoras pierden dinero por cubrir automóviles

Los precios de los seguros para el negocio de alquiler de vehículos se encuentran en un momento “raro”. De un lado, la resaca de la pandemia afecta todavía muy positivamente al número de siniestros y, por tanto, a la siniestralidad.

Artículo escrito por WTW
30-05-2023

Estamos aún lejos de alcanzar las frecuencias de 2019, con unos descensos de casi el 20% respecto a los peores años. La reducción del uso de los coches por el teletrabajo y el coste de los combustibles, así como una mejora en la gestión de los siniestros y en la selección de los clientes, son los principales factores que lo han permitido.

 

De otro -y sin embargo-, el coste por siniestro ha subido notablemente. Y por todos los flancos:

 

  • El módulo (forfait que se abonan las aseguradoras entre ellas) ha subido de 882€ a 1.012€.
  • Los costes de reparación, grúas, honorarios periciales, etc. se han incrementado, como mínimo, el porcentaje en que lo ha hecho la inflación.
  • Las indemnizaciones a los lesionados (baremo) han crecido, tanto por la mencionada inflación como por un ajuste al alza en los conceptos que se deben abonar.

 

Aunque la gran mayoría de las aseguradoras prevén que el aumento por la inflación será mayor que la bajada por la frecuencia y, así, la siniestralidad será superior a la que había en 2019, lo cierto es que todavía es pronto para confirmarlo. El motivo: pese a que los siniestros han ocurrido, pueden pasar meses o incluso años hasta cerrarse y conocerse con certeza su coste final. No hay datos totalmente fiables de cuál es la siniestralidad real.

 

Lo que sí que es cierto es que el ratio combinado del ramo de autos de muchas aseguradoras ha superado recientemente el 100%. Esto significa que el coste (siniestros y gastos) es superior al ingreso (primas) o, lo que es lo mismo, las aseguradoras están perdiendo dinero por asegurar automóviles. La situación no se debe tanto al aumento de la siniestralidad como a la bajada de primas, ya que los magníficos resultados obtenidos en 2020 por la pandemia propiciaron una guerra de precios en 2021 y 2022 para el negocio de particulares.

 

El negocio de flotas, y especialmente de renting, se ha visto lastrado por el negocio de particulares. No debería ser así, pues son negocios bien distintos, pero hay muchas aseguradoras que no saben o no pueden separarlos totalmente. Y, las que sí saben segregar y analizan ambos riesgos de forma totalmente separada, no siempre controlan la siniestralidad particular de cada cliente y estudian su progresión, fundamentalmente en frecuencia, para ver su tendencia, que es lo recomendable.

 

No se deben aceptar subidas de primas “porque este año va a aumentar la siniestralidad por la inflación”. Las primas de renovación deben reflejar la siniestralidad real y actual. Ese es el modelo que propiciamos en WTW, controlando cuál es el coste siniestral que están imputando, y que las reservas – o la estimación del coste de un siniestro no indemnizado aún-, sean realistas y no se estén sobrevalorando.

 

Nos encontramos en una partida de póquer en la que cada aseguradora está escudriñando los movimientos del resto. El pastel del seguro de empresas de renting es muy goloso, pero también puede ser letal si las primas son insuficientes.

 

Raúl Jiménez, subdirector de Renting en WTW España


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